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El Castillo de San Luis de Estepona: Testigo de Cinco Siglos de Historia

El Castillo de San Luis de Estepona es una fortaleza costera construida en el último cuarto de siglo XVI, en el marco de la reorganización de la defensa de la costa occidental malagueña tras la rebelión morisca de 1568. Su propósito original fue reforzar el frente sur de las murallas de origen islámico, dominando el fondeadero natural de la playa de La Rada. Sus elementos más destacados eran tres baluartes artilleros y una gran plaza de armas porticada con varios cuarteles.

La historia de este castillo se remonta a los tiempos de la reconquista, cuando la Reina Isabel La Católica mandó construir su primera fase a principios del siglo XVI. El castillo sustituyó a una antigua fortificación de origen árabe conocida como Estebbuna, nombre del que finalmente se originó «Estepona». Su función principal fue defensiva y de seguridad para sus habitantes, facilitando el desarrollo de una población cada vez más numerosa y la repoblación de la zona.

El emplazamiento del castillo responde a una posición estratégica privilegiada. Estepona era en 1456 un reducto castellano dentro de territorio nazarí, y los intentos de repoblación resultaban extremadamente difíciles. Incluso se llegaron a ofrecer privilegios como el ‘homiciano’, que consistía en perdonar los delitos de homicidio a aquellos que vinieran a repoblar la ciudad, sin mucho éxito.

Esta fortaleza se construyó inicialmente siguiendo la base islámica, en una época en la que no había artillería. Frente al mar presentaba un muro recto y muy alto, con torres elevadas sin base para poner cañones, ni para recibir impactos de artillería. Pronto se hizo evidente que la fortificación no estaba adaptada a los tiempos. A la situación de inestabilidad exterior, con la incursión de norteafricanos, turcos y berberiscos, se sumaba la amenaza interior de los moriscos de Sierra Bermeja.

Los elementos arquitectónicos conservados del castillo original del siglo XVI incluyen el Baluarte del Mediodía, de planta pentagonal, compartimentado en cuatro partes mediante muros de mampostería. El conjunto está macizado con tierra apisonada. El muro norte del baluarte conserva los restos de una escalera que comunicaba el patio de armas con la explanada, donde se encontraban un cuerpo de guardia y la campana de la vela.

También se conserva la cortina suroeste de muralla, que originalmente conectaba los baluartes del Mediodía y de Poniente. En su interior permanecen los vestigios del paso de ronda original, con siete pilares y un machón encastrado que sostienen los arranques de siete arcos de ladrillo. Los muros están construidos con mampostería irregular enripiada con fragmentos de tejas y ladrillos, unidos con argamasa blanquecina y presentando restos de enlucido al exterior.

A mediados del siglo XVIII, parte del Castillo de San Luis experimentó una importante transformación, reestructurándose como batería cañonera. Sin embargo, los daños causados por el terremoto de Lisboa en 1755 y las voladuras provocadas por los franceses en 1812 llevaron a gran parte del castillo al abandono y la ruina. Solo sobrevivió la batería cañonera, que posteriormente se incorporó como patio a una vivienda construida a finales del siglo XIX.

La sucesiva construcción de viviendas adosadas a la muralla provocó que durante siglos la fortaleza permaneciera casi oculta. El castillo permaneció oculto cerca de un siglo, y no fue hasta 2013 cuando pudieron contemplarse las murallas que hoy vemos. Muy pocos saben que el Castillo de San Luis fue una fortificación añadida a un castillo medieval para servir como muro de defensa y para la colocación de cañones.

El Castillo de San Luis se encuentra en el casco urbano de Estepona, entre las calles Villa y Castillo, separado por un estrecho pasadizo del Mercado Municipal de Abastos y a escasos metros del Museo Arqueológico de Estepona, de la Torre del Reloj y del edificio del Ayuntamiento.

Recientemente, el Ayuntamiento ha llevado a cabo una ambiciosa actuación para la conservación y recuperación de esta fortaleza. La intervención, adjudicada a la empresa Grafeno Inversiones, S.L.U. por un importe de 531.795 euros (IVA incluido) y financiada a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia-Fondos Next Generation EU, ha incluido una segunda fase en la que se ha colocado una cubierta sobre los restos arqueológicos, posibilitando el uso del espacio interior como sala museo.

El recinto dispone ahora de una pasarela que facilita a los visitantes recorrer el interior del castillo y contemplar los restos de las distintas fases históricas del edificio. Además, se han instalado ocho vitrinas donde se exponen piezas arqueológicas de distintas épocas obtenidas durante las excavaciones, así como varios paneles y elementos audiovisuales didácticos que ayudan en la interpretación del entorno del castillo.

El Castillo se puede visitar en horario de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas, de lunes a viernes, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de contemplar un espacio lleno de historia que contiene suelos del siglo XVI, muros del XVIII, e incluso piezas más antiguas.

 

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